miércoles, 2 de abril de 2014

AUTORIDAD DEL CREYENTE


LA AUTORIDAD DEL
CREYENTE
Por: Kenneth E. Hagin
Capítulo 1
Las Oraciones de San Pablo
El tema de este libro se basa en la Epístola de San Pablo a los Efesios, y
por eso se insta a los lectores que comiencen este estudio leyendo
detenidamente los primeros tres capítulos de Efesios.
El capítulo 1 y también el capítulo 3 concluyen con una oración. Pablo
nos dice que ora por la iglesia en Efeso. En el capítulo 1, versículos 16 y 17,
leemos: “No ceso de dar gracias por vosotros en mis oraciones, para que el
Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el conocimiento de él".
El Espíritu Santo es el que da estas oraciones de los capítulos 1 y 3 de
Efesios. Pablo hizo estas oraciones no solamente por la iglesia en Efeso.
Estas oraciones pueden aplicarse a Ud. también. Son oraciones inspiradas
por el Espíritu, y por eso se aplican igualmente a todos nosotros. Son tanto
para nuestro beneficio hoy como para el de aquella iglesia.
El punto decisivo en mi vida ocurrió como resultado de hacer estas
oraciones personalmente en numerosas ocasiones. Comencé con leerlas en
voz alta empezando con el capítulo 1. Yo usaba yo donde Pablo usaba
vosotros. Por ejemplo, leyendo Efesios 3:15-17, decía: “Por esta causa yo
doblo mis rodillas ante el Padre de mi Señor Jesucristo, de quien toma
nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que me dé, conforme a
las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en mi hombre interior
por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en mi corazón
Pasé mucho tiempo ante el altar de la iglesia de la cual yo era pastor
repitiendo estas oraciones. Varias veces al día hacía estas oraciones por mí
mismo. A veces le decía a mi señora que iba a la iglesia para orar, y que no
quería ser molestado salvo en caso de alguna emergencia. A veces
permanecía en oración allí por dos o tres días.
Después de unos seis meses de orar así, mi primera petición se iba
cumpliendo. El versículo 17 del capítulo 1 dice: “Para que el Dios de
nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de
revelación en el conocimiento de él". La revelación de la Palabra de Dios
me empezó a venir. Podía ver cosas en la Palabra que no había visto antes.
Le dije a mi señora que yo había sido un gran ignorante predicando cosas
que no entendía. Le dije al Señor que yo no había predicado más que
tonterías. Le dije a mi señora: «He sido tan ignorante acerca de la Biblia que
es de sorprender que mis diáconos no lo hubieran notado". Aprendí más
acerca de la Biblia en seis meses que lo que había aprendido en 14 años de
ser pastor y en más de 16 años de ser creyente.
Ahora le sugiero que pruebe Ud. lo mismo. No puede ser negligente,
pero si se mantiene firme en su propósito, le dará resultado.
Hice estas oraciones por un miembro de mi familia que no podía creer
ciertas verdades bíblicas, tales como la sanidad divina. Al orar yo metía el
nombre de aquella persona donde había metido el mío. Al cabo de diez días
aquella persona me escribió diciendo que como por milagro las cosas se le
estaba abriendo.
Muchas veces hay los que desean saber cómo orar por otros creyentes.
Si Ud. comienza a hacer estas oraciones por ellos, verá resultados en
aquellas vidas.
La Autoridad del Creyente
El libro de Efesios nos enseña acerca de la autoridad que pertenece a los
creyentes. En Efesios 6:12 leemos: “Porque no tenemos lucha contra sangre
y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores
de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes". Pero gracias a Dios, tenemos autoridad sobre ellos a
través de Jesucristo.
Creo que hay pocos aspectos de la vida del creyente acerca de los cuales
hay tanta falta de sabiduría exacta como en éste. Esta autoridad no está

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